Vamos hablar sobre una tradición y arte en Japón, se le conoce como Ikebana (el arte japonés del arreglo floral) pero también se pueden utilizar otros elementos que encontramos en la naturaleza como ramas, troncos, semillas, frutos, hojas, bayas, etc. y en la actualidad también se incluye el cristal, plástico, metal; todos estos elementos son factores importantes a la hora de su creación y presentación. En sus 500 años de historia, desde modestas piezas hasta creaciones esculturales junto con trabajos contemporáneos las formas tradicionales son la más estudiadas y recreadas. Además, la práctica de ikebana, también llamado kado, o “el camino de las flores”, también  ha sido reivindicada como una forma de meditación sobre el paso de las estaciones, el tiempo y los cambios. Sus orígenes religiosos y su profunda relación con el ciclo natural de nacer, crecer, morir y renacer pueden dar al ikebana una profunda resonancia espiritual.

Origen y desarrollo

Una influencia decisiva fue la introducción del Budismo desde China en el siglo VI, donde se le ofrecía flores a Buda y a las almas de los difuntos. Las ofrendas tomaron la forma de sencillas composiciones geométricas de tres tallos, pero para principios del siglo XVII éstas habían evolucionado hacia un estilo llamado “Rikka”, literalmente “flores de pie”, creado por monjes budistas de la escuela Ikenobo. Este arte se realizaba en floreros de bronce altos para ello tenían que tener una habilidad muy alta. La rama principal, que era el símbolo del cielo o la verdad, era habitualmente asimétrica, y se doblaba hacia la derecha o la izquierda antes de que su punta superior volviese al eje vertical central. De la masa central, el centro de una esfera imaginaria, emergían numerosas ramas, cada una con su significado simbólico y su función decorativa propios.

Durante el periodo Edo (1600–1868), Japón disfrutó de paz interna y crecimiento económico estable. El kebana, otro terreno exclusivo de los monjes budistas y miembros de la corte y la aristocracia, pasó a ser practicado por muchos samuráis, comerciantes adinerados y otros, incluyendo las mujeres. Durante este periodo, el estilo rikka se hizo más estricto y formal, y entonces emergió y ganó cada vez más popularidad un estilo más sencillo llamado seika o shoka, que significa literalmente “flores vivas”.

Con la modernidad, Japón tuvo una influencia occidental desde comienzos de la era Meiji (1868-1912) donde se produjeron grandes cambios en todos los aspectos de la vida nacional. En el Ikebana el estilo llamado moribana, literalmente “flores apiladas”, creado por Ohara Unshin (1861–1916), fundador de la escuela Ohara, revolucionó esta arte. Mientras que en los estilos tradicionales los materiales empleados se unian para salir en un solo punto, Ohara  usó varias clases de apoyos para poner las plantas cortadas sobre una superficie extendida en recipientes poco profundos llamados suiban, literalmente “cuencos de agua”. Esto permitió el uso de nuevos materiales que no se podían adaptar al estilo tradicional.

Otro innovador importante fue Adachi Choka (1887–1969), que adoptó el moribana, y describió su trabajo simplemente como decorativo. Las innovaciones continuaron con la aparición de muchas otras escuelas modernas. Teshigahara Sofu (1900–1979), fundador de la escuela Sogetsu, promocionó el ikebana como arte moderno que debía alentar la expresión libre y creativa.

El ikebana actual está dominado por tres grandes escuelas –Ikenobo, Ohara y Sogetsu– cada una de las cuales afirma tener más de un millón de miembros, pero también hay miles de otras escuelas grandes y pequeñas. Las principales escuelas han establecido sucursales y grupos de estudio en todo el mundo, e Ikebana Internacional, una organización que aglutina numerosas escuelas, fue fundada en 1956 y promociona el arte a escala global.

En Japón muchas personas que no están afiliadas a estas escuelas practican el Ikebana dentro de sus hogares, estas decoran las casas en todo el año usando materiales específicos dependiendo la festividad.

Técnicas básicas

Las plantas que se vayan a utilizar tienen que tener suficiente agua para que estén frescas el mayor tiempo posible. Las técnicas que se emplea para mantener la frescura de las plantas entre las que mencionaremos son incluye aplastar, cocer o quemar la base de los tallos, y aplicar varios productos químicos. Pero el método más utilizado es el que consiste en cortar la base de los tallos mientras está sumergido en agua y dejarlos durante 30 minutos; sin embargo el método más común es el cortar la base de los tallos bajo el agua y usarlos inmediatamente.

Elección del recipiente

recipiente ikebana

Cualquier cosa puede servir como recipiente, pero los más usados son vasijas hechas de bronce y floreros de cerámica, también objetos que son laqueados, partes de bambú hasta calabazas. El recipiente no solo sirve para colocar el arreglo sino forma parte integral del arreglo floral. Hay diferentes tamaños de recipiente, tanto en altura y ancho dependiendo que es lo que se quiere obtener al final del proceso. Todos los materiales naturales pueden usarse como línea, superficie, color o masa. Una hoja grande, por ejemplo, tiene una superficie poderosa, pero también se puede mostrar de perfil para servir como una línea. Todas las flores poseen una cara que se orienta en un sentido específico. Al colocar la flor, uno debe considerar si va a mostrarla mirando hacia delante, de perfil o dando la espalda al observador.

Implementos para el ikebana

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